Te contamos cómo hacer algo diferente, único, romántico y relajante.

Toma un paseo en una calesa y goza del sonido del paso del caballo sobre las calles empedradas de Mérida.
Los conductores son relatores de la historia de la ciudad. Describen a sus pasajeros cada edificio y cuentan lo que ahí sucedió.

El recorrido dura aproximadamente 45 minutos; comienza en la Plaza Grande y después sigue por la calle 60 pasando por los parques Hidalgo, Santa Lucía y Santa Ana; después continúa hacia el Paseo de Montejo, la principal avenida de Mérida, hasta llegar al impresionante Monumento a la Bandera, el cual es uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad, y de regreso se pasa al Palacio Cantón, sede actual del Museo de Antropología, famoso tanto por su forma como por su contenido. Después de esta parada se regresa al centro y a la Plaza Grande donde se comenzó.

Duración: 45 minutos aproximadamente
Costo: $ 350 pesos

Recorrido:
  • Plaza Grande
  • Catedral de San Ildefonso
  • Casa de Montejo
  • Palacio de Gobierno
  • Parque Hidalgo
  • Iglesia de la Tercera Orden
  • Teatro José Peón Contreras 
  • Universidad Autónoma de Yucatán
  • Parque de Santa Lucía
  • Parque de Santa Ana
  • Paseo de Montejo
  • Monumento a la Bandera
Este medio de transporte tiene sus orígenes en Europa y fue utilizado por los meridanos acaudalados hasta fines del siglo XIX.

Las calesas comenzaron a usarse desde la segunda o tercera década del siglo XIX, fueron llegando del extranjero coches sencillos, con dos o cuatro asientos, de dos o cuatro ruedas y exclusivamente para paseo, siendo usados como coches de lujo por la gente adinerada.

Por los años 1875 a 1876, Juan de Dios López, carpintero de oficio, nativo de Campeche que tenía su taller en Mérida, ideó la manera de construir con material del país, un carruaje que, además de ser cómodo, pudiera servir para el uso urbano, con capacidad para cuatro o seis pasajeros. Fue entonces cuando surgió una especie de carretela práctica con la caja semejante a la de las calesas, de ahí llego el nombre: coche-calesa.

A principios del siglo XX, otro carpintero de Mérida, Bartolomé Bermejo, modificó los coches-calesas, dándoles una forma más esbelta y elegante y haciéndolos más angostos, lo que sacrificó la capacidad del coche, pues apenas caben cuatro personas bien estrechamente. Esta es la forma y el modelo que tienen en la actualidad los de Mérida.
Al principio estos coches fueron particulares, pero después se convirtieron en coches de alquiler. A principios del siglo XX los modernos coches-calesas, de llantas de goma y buen tiro, llegaron a contar con 800 unidades en la ciudad de Mérida. Hoy, estos pintorescos vehículos contribuyen a dar la nota folklórica de la ciudad y sirven para recordarnos, en el ajetreo de las actividades modernas, un pasado largo y tranquilo de nuestra vida colectiva.

Un paseo en calesa es, sin duda, un atractivo más para disfrutar del paisaje y belleza del hermoso Estado de Yucatán.